Ay!, ¡Las agencias!.

Moody’s

Hoy, y volviendo con fuerza en La Ciencia Infusa, trataremos de explicar con pelos y sedales el funcionamiento estándar de una agencia de calificación o rating.

Allá por 2008, remontándonos al que parece el inicio de esta crisis, cosa con la que discrepo, comenzamos a oir hablar de las agencias de calificación. Moody’s, Standart & Poors, Emerson, Lake & Palmer, Los Chunguitos…

Estas agencias de calificación alteran el orden mundial de las cosas jugando con el scrabble. Se trata de una edición especial, lanzada exclusivamente para estas agencias y contiene exclusivamente las letras A, B y C.

Obviamente, estamos hablando de las personas que controlan los designios del planeta (entendiendo por planeta, Europa y EEUU) y por tanto, no pueden jugar al scrabble de igual manera que el resto de mortales.

Las agencias se reparten las letras. tres aes, tres bes y tres ces. Igualmente se reparten una serie de fichas con los sí­mbolos ‘+’ y ‘-‘, por si es menester utilizarlo a lo largo de la partida.

Normalmente, aunque hay excepciones, la partida se desarrolla por turnos. Comenzando a jugar la agencia en la que menos se estén fijando los medios de comunicación en ese momento.

La agencia A modifica, con sus fichitas del scrabble, a los paí­ses involucrados en ese turno.  Normalmente se empieza la partida por paí­ses con problemas o tiranteces en su producto interior bruto. Quitamos una A, quitamos otra… luego otra… y ya tenemos un bono basura, o lo que es lo mismo, a la especulación rondando por todos los niveles de ese paí­s.
Acto seguido, la siguiente agencia en jugar hace lo propio, y la siguiente, de igual manera.

Tenemos un paí­s en bancarrota, dependiendo de vendettas exteriores (un rescate en las condiciones en los que se establecen no puede considerarse rescate sino vendetta), repartiendo el dinero de este rescate entre las esferas de poder e influencia del paí­s, véase el estrato bancario y mercantil… etc, etc, etc…

Digamos que esta es la estrategia de partida más dura y directa. Podemos hundir un paí­s tirando sus bonos por los suelos y comprándoselos a un interés vertiginoso.

Otra forma de jugar tus fichas, es una paquete de expansión del juego. Actualmente, las agencias pueden adquirir más fichas, para, así­, calificar en lugar de paí­ses, unidades administrativas más pequeñas… por ejemplo: Comunidades Autónomas.
Esta partida es un poco más larga, pero se disfruta mucho más, porque vas atacando el paí­s poco a poco, de administración en administración. Igualmente, fuerzas a la comunidad autónoma a pedir un rescate que efectuará el estado, lo que vací­a un poco más sus arcas y lo deja un poquito más expuesto al anterior modo de partida, la partida rápida.

Finalmente, como  es muy complicado estimar la duración de la partida, pongamos que en un futuro a medio plazo, las agencias hacen un recuento de los puntos conseguidos, a saber:

10 puntos por paí­s hundido en la bancarrota.
8 puntos por cada rescate estatal provocado.
5 puntos por cada emisión de bonos a un interés superior al 3% conseguida.
3 puntos por cada rescate administrativo menos provocado.
2 puntos por cada presidente/lí­der polí­tico destituido.
1 puntos por cada porcentual de deuda externa conseguido.

Tras hacer el recuento, ya tenemos el nombre de la agencia que en esa partida más ha dado el callo.

Ya podemos cagarnos en su puta madre.