Hoy, queridos compañero y, a veces, lectores, os voy a parlotear sobre un grandioso invento del hombre  aunque algunas fuentes lo atribuyen a la mujer.

Hoy hablaremos de la cadena del váter (y, o, u inodoro).

Apéndice metálico, sencillo o corintio, brillo o mate, independiente o adornado, terminado en eslabón o en punta… Miles de diseños diferenciadores pero un mismo elemento.

La cadena del váter aparece en la casilla 135 de la tabla periódica de los elementos, descubierta por Marie Curie en las ruinas del Coliseum de Gargantilla del Desfiladero en 1251.
De valencia variable y peso molecular más bien alto sin ser demasiado, hace honor de una serie de propiedades únicas, como son la resistencia a los tirones o la capacidad exponencial de enredos.

En principio de desconocí­a la utilidad de dicho apéndice por la ausencia de inodoros. En aquella época (El Principio) bastaba con un agujero en el suelo para hacer de vientre. Incluso para cagar.

Con la llegada de la Revolución Industrial y su gran invento, el váter, los apéndices metálicos buscaron rápidamente la simbiosis con las novedosas cisternas.

Esta relación perdura hoy en dí­a, debido en su mayorí­a a la bonachonerí­a de las cisternas y la elevada inteligencia de las cadenas. Una relación perfecta. Sin embargo, se observan casos en los que esta relación simbiótica se ve interrumpida con la marcha de la cadena a un nuevo huésped. Se han hallado cadenas adherida a tapones de duchas, bañeras y fregaderos, así­ como en pestillos de puertas y cerrojos en enrejados. Parece ser, según los últimos estudios realizados, que este comportamiento es cada vez más habitual.

El ciclo reproductivo de las cadenas de váter es totalmente inexistente, apareciendo por generación espontánea y de manera casi infusa en los lugares destinados a su cobijo.

Cadenas de noble importancia en su época fueron ‘La Cortesina’, cadena que sujetaba la vaina de Hernán Cortés. ‘Las Dolorosas’ que reciben su nombre de la Pasión de Vuestro Señor al ser las cadenas con las que se alzó la cruz crucificadora. O la también conocida ‘Cadena Dial‘, una cadena realmente verbenera.

Se estima que en cerca de 254 años la dispersión de las cadenas por el mundo alcance el 54% lo que quiere decir que en cerca de 254 años la dispersión de las cadenas por el mundo alcance el 54% lo que quiere decir que en cerca de 254 años la dispersión de las cadenas…

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