A principios del imperio antiguo, Ra no era más que un chico de provincias, era sólo
una pequeña deidad entre las deidades solares existentes. Nació en el seno de una
familia humilde de deidades, en Heliópolis (Ciudad del Helio) más concretamente en un
duplex en Ambiciones.
Hacia 2400 a. C. ya se habí­a convertido en el dios oficial de los faraones, es decir,
tenia pedigrí­, por lo tanto ya era incoloro. Todo ello gracias a un pequeño capital que
guardaba su padre (Ra-joy, famoso polí­tico de la época) debajo del colchón, al invertirlo
en fundar una empresa llamada Obras y Estructuras Ra.
Empecinado en construir pantanos, palacetes, palacios episcolabis y catedrales, nadie
querí­a contratar a la empresa debido a su falta de conocimientos. Gracias a este dato
deducimos que era insí­pido.

Hasta que conoció a Osiris (amigo de Apis, creador del tomate que lleva su nombre)
otra humilde deidad nacida en sugueto (porque era de él), que le aconsejó, debido a
sus conocimientos al realizar un curso en CCC de especulación in Vitro, construir
pirámides. Después de años de especulación inmobiliaria de pirámides llego a ser un
gran Dios. Hizo construir una efigie a imagen y semejanza, suya propia, de materiales
de loza y porcelana para reunir otro requisito para que le reconocieran como tal, por lo
tanto ya era inodoro.

Una vez, reunidas ciertas condiciones para poder ser Dios, se dedicó a la polí­tica,
de mano de su tí­o Ra-to, porque su ambición era dominar el mundo y ser el mejor
dios, tu otro Dios. Llego a ser responsable de la luz solar, es decir, de la puesta y el
ocaso del sol. Para ello le regalaron una barca, pero el no sabia nada y menos navegar,
así­ que inventó la famosa canción: al pasar la barca me dijo el barquero, las niñas
bonitas no pagan dinero. Los dí­as que no le apetecí­a trabajar o se cogí­a un moscoso,
a los ciudadanos les poní­a un eclipse de sol o de luna, dependiendo de la actividad
que él fuera a realizar. (Creo que a ese respecto no hace falta explicar nada más)
También fue responsable de la vida, es decir, dador de vida, además de dador de parchí­s
en sus ratos libres. También fue responsable de los ciclos de la muerte y la resurrección,
creando la famosa canción de Resucristo Garcí­a.

Ra era poseedor de cuatro facultades: Hu (el gusto y la palabra, además del susto), Maa
(la visión y la capacidad de llamar a su madre), Sedyem [el oí­do, además de Sed y Duda
(emmm)] y Sia [el entendimiento y el tacto, además de Afirmación (Si) y Sorpresa
(aaaaa)].

También tení­a catorce kas: siete de limón y siete de naranja.