Cayo Lelio (latí­n: Gaius Laelius) fue un polí­tico y general de la República romana. Gran amigo de Publio Cornelio Escipión el Africano, lo acompañó en sus campañas en Hispania (210 a. C.206 a. C.). Su mando de la flota romana en el ataque a Carthago Nova y de la caballerí­a romano-númida en la Batalla de Zama contribuyeron a las victorias de Escipión. (Fuente: Wikipedia)

Cayo Lelio, con la carita de "pasmao" que lo hizo famoso en la antigua Roma

En realidad, según las investigaciones últimas del C.S.I. (Center of  Science Infuse), nuestro personaje de hoy, Cayo Lelio, nació fruto del matrimonio entre Cayo Cummanitas Cerdum, romano de pro, y Lelia Benavides Ortiz de Mendizabal y Narvaez, natural de Toletum (actual Toledo). Esta última pertenecia a la nobleza hispana, y más concretamente a la familia Lelia, llamada así­ por la debilidad mental congenita de sus miembros. Nacido en la localidad de Emerita Augusta, a los veinte años de edad habia conseguido a duras penas aprender a leer, y se daba mucho arte levantando las faldas a las chicas. Desde niño hizo gran amistad con Publio Cornelio Escipion (Africanus), con quien fue de excursion a las mismas puertas de Cartago «a darse de hostias» con Anibal Barca en la famosa batalla de Zama, quien a su vez y en territorio de Hispania «le habí­a dado la del pulpo» a varios miembros de la familia de los Escipiones, que querí­an apoderarse del resort que los Barca habian montado en Cartago Nova (actual Cartagena). Y es que tanto Anibal, como su padre Amilcar Barca, ya preveí­an las potencialidades turisticas de la zona.

Tanto fue el apoyo prestado por Cayo Lelio al Escipion, que agradecido lo llevó a Roma, y dado lo precario de sus facultades mentales, y lo limitado de conocimientos que tení­a la criatura, Publio Cornelio, no pudo hacer por él otra cosa que conseguir que fuera Senador de Roma y Consul durante la campaña asiatica (Vamos, casi como ahora, y es que de politica los romanos sabian muchisimo, adelantandose siglos a lo que serí­an las posteriores democracias hispanas). De este modo Publio Cornelio y su hermano Lucio Cornelio, se pegaron un tour por Asia Menor, para visitar a Antioco III (palote, palote, palote) y «arrearle una somanta palos» en la Batalla de Magnesia (llegado este punto, conviene no confundir Gimnasia con Magnesia). Mientras en Roma Cayo Lelio, en el Senado, buscaba financiación para esta excursión (vamos, casi como ahora), a pesar de la oposición de Marco Porcio Catón (famoso por ser el autor del libro de texto en que estudiaron nuestros abuelos: El Catón).

Cayo Lelio, tuvo con su mujer (de la que se desconoce su identidad) un hijo que fue llamado Cayo Lelio Sapiens, llegando éste a ser Senador y Consul por meritos propios, y del que algunos historiadores dicen que fue la «oveja negra» de la familia Lelia.

Cayo Lelio, falleció atropellado por una cuadriga en el Foro Boario, según los sanitarios del «cerum, sixtum, unus», sus últimas palabras fueron: «Me daba tiempo a pasar….me daba tiempo a pasar….». Y es que Cayo Lelio murió como habí­a vivido: «agilipollao», no hay si no ver el rostro de la imagen que ilustra nuestro artí­culo.