Orgasmo de Rotterdam, en realidad se llamaba Gurmesindo Carlos Jesús de Avalos y Comesaña,nació en San Cugat del Vallés, masia 49, entreplanta, nº3. allá por el año de gracia de 1568, (año de gracia,  porque tambien nació el celebre bufon de corte Tontom de Palletoni, bufon que lo fue de la corte de Segismundo XIII (equis, palote, palote, palote), octavo duque de Retuerta del Vizconde).

Nacido y criado por su ama de llaves, ya que a su madre esas cositas le daban asco, pasó una infancia feliz en compañia de las dos vacas suizas, tres

Orgasmo de Rotterdam (antes Gurmesindo Carlos Jesus de Avalos y Comesaña) ejerciendo de Inspector de Hacienda

cabras cornilargas, y un pastor aleman de la Tramontana que tambien residí­an en la masí­a. De las vacas aprendió los idiomas teutonicos y/o/u germanicos, que le ayudaron a lo largo de su vida como inmigrante en Flandes (no se ha podido averiguar si de huevo o de vainilla). De las cabras cuernilargas aprendió la filosofí­a del «pasotismo», (ya que lo unico que le repetian constantemente era «que vaaaaa»). Y por último, del pastor aleman de la Tramontana, no aprendió nada, ya que el can y/o/u perro, pasabase el dí­a entero dormido, o durmiendo (elegid vosotros mismos la expresión más acertada porque no es lo mismo jodido que jodiendo).

A la tierna edad de 35 años, 4 mese, 3 dí­as y algunas horas, decidió emigrar a los Paises Bajos, aprovechando que su talla era pequeña (no llegó jamás a superar el 1,44 m de altura).

Dado que no disponí­a de pasaporte, visado, e incluso, ni de contrato de trabajo en origen, hubo de aceptar trabajos de muy baja estofa y/o/u cualificación profesional, haciendo durante estos primeros años trabajos como Inspector de Hacienda, y Director General de Recursos Humanos de Filips (empresa que se dedicaba a la fabricación de velas y cirios para la iluminación, la cereria para uso en liturgia no la trabajaban, ya que por estos lares todos eran protestantes).

Con el paso de los años, y dado que consiguió un dinerito sustancioso tras su despido de Filips (ya que aún no se habí­a inventado la Reforma Laboral, andaban, eso si a la gresca con la Reforma Protestante, pero eso es harina de otro costal), pues bien, con ese capitalito, se trasladó a la ciudad de Rotterdam, donde juntose y/o/u ayuntose con una viuda de buen ver (aunque la historia no se define si era teutona o…… tetona), a la que «le metí­a cada viaje»……… bueno……… con la que yacia en el talamo haciendole gozar de los placeres carnales con una lujurí­aaaaa,………. una lasciviaaaaa………. (vamos que se la follaba a lo bestia,…..¿se puede decir esto,no?……).

Bien el caso, es que con los dineritos que tenia la viudita, ,que lo era de un armador flamenco que comerciaba con las Indias Orientales, (o sea, que estaba forrada de parné, que dirí­a un calé), más la indemnización de Gurmesindo, y aprovechando la experiencia en sus embravecidos ayuntamientos carnales en el lecho y/o/u talamo, montaron un negocio de hostelerí­a mas bien orientado a la pernoctación, poco de yantar y mucho de beber, (Colón aun no habí­a vuelto de viaje y no se podí­a fumar) donde contrataron como servidores solo personal femenino con tendencia al lecho y a permanecer en posición horizontal, siempre acompañadas de varon, en definitiva, lo que hoy denominamos bares de mujeres «malas», que luego resultan que están muy «buenas». Es obvio decir que la entrada se econtraba iluminada con velones marca Filips de diferentes colores y texturas.

A raiz de este boyante y/o/u floreciente negocio, nuestro amigo Gurmesindo, tuvo la necesidad de cambiar de nombre, ya que no era muy apropiado para contactar con clientes y proveedores del mundo del bussines, encontrando de este modo el apodo y/o/u sobrenombre más apropiado de Orgasmo de Rotterdam.

Os juro por San Dalia y el beato Snoopy que  esta historia es cierta y asi me la contaron