Inauguramos una nueva temática en Sandeces!.

Hartos como estamos los editores de este rincón infuso, de los incongruentes (ingruentes pero con con) refranes ortodoxos españoles, nos disponemos a demostrar cientificoinfusamente la falsedad de algunos de los más conocidos refranes de esta nuestra lengua cervantina.

En el artí­culo de hoy, analizaremos el refrán: «No es más limpio el que más limpia sino el que menos ensucia«.

Bien, a simple vista, el citado refrán se vanagloria de contener una verdad absoluta, haciendo juego de un sutil silogismo enmascarado pero fácilmente detectable que podrí­amos redactar de la siguiente manera:

Si A ensucia más que B, entonces B es más limpio que A

Por consiguiente, podremos asegurar que:

Si B es más limpio que A, entonces A ensucia más que B o A limpia menos que B

En este punto, podemos asegurar sin miedo a equivocarnos, que A ensucia mucho o limpia poco. Bien, en este punto llegamos a la paradógica conclusión (que niega el refrán) de que para que A sea más limpio que B, no solo puede darse la situación de que A sea menos limpio que B, sino que serí­a perfectamente válida la afirmación de que si A limpia más que B, pese a ensuciar más que este, A serí­a más limpio que B.

Por lo tanto, desde Sandeces!, podemos asegurar, sentando cátedra infusa, que el correspondiente refrán, deberí­a redactarse de la manera correcta de la siguiente forma:

«No es más limpio el que más limpia sino el que menos ensucia, o todo lo contrario«