Estos seis voluntarios de la foto (sí­ son seis, aunque parezcan siete, uno de ellos es un espontáneo) se van a encerrar en un bonito decorado de interior de nave espacial durante el tiempo que dura un viaje de ida y vuelta a Marte (520 dí­as) para conocer las reacciones de comportamiento de estas personas en un viaje de tan larga duración.

Obviamente, no estamos hablando de un viaje a Torremolinos aunque alguno de los individuos estará deseando cambiar el viaje. Durante estos dí­as permanecerán en completo aislamiento, recibiendo intrucciones de los dirigentes del experimento, miembros de la Agencia Espacial Europea y de la KROMOSTROKRIAMPA rusa, o algo así­.

Es de esperar que la locura se apodere de aquellos a los que les dirijan los rusos, por la dificultad de comunicación, salvo, claro está, que le toque al ruso.

En cualquier momento podrán abandonar el experimento aunque se les multará con la reproducción de la temporada 2007/08 de Cine de Barrio y un bucle repetitivo (sino no serí­a un bucle) de la canción Never gonna give you up! de Rick Astley a un volumen impertinentemente alto.

Los que aguanten recibirán 96.000€ por majetes que deberán canjear en MediaMarkt o IKEA por vales regalo.

Los participantes se encuentran realmente emocionados, dejando declaraciones en las que muestras su tremenda alegrí­a. «Desde que nací­ no he hecho más que vivir» declaraba Igor Tatochenko. «Lo mejor de esta experiencia va a ser lo peor de cualquier otra sin descartas lo mejor de las mejores peores experiencias que he vivido desde que vivo», afirmó Chong Fatzui. «Yo he venido porque Jimmy Jump está en Eurovisión» alegó el simpático expontaneo entre muestras de júbilo (y agosto).

Desde este rincón de la ciencia infusa esperamos que este experimento no valga para absolutamente nada, pues creemos que ya está bien de malgastar los fondos internacionales de investigación en tratar de negar una de las mayores evidencias, que la Tierra es el único astro del firmamento y lo demás son todos lucecitas que tintililitintilean.