La mayoria de los descubrimientos cientificos tienen lugar cuando el investigador pone en relacion dos o mas hechos que al resto de los mortales pasan desapercibidos, esta es la conclusion a la que llego tras la experiencia personal que me llevo a determinar que no solo en las galaxias a cientos de años de luz se encuentran agujeros negros.

El primero de los hechos que captaron mi atención al respecto ocurrió a finales de un año y principios de otro, cuando quede absorto contemplando una de

la figuras de un Belen, se trataba del archiconocido «caganet», para aquellos que no lo conozcan se trata de una figura belenistica tipica de los Paysos Catalans (Cataluña para los «castellanos»), que representa a un payés (agricultor para los «castellanos»), en actitud poco decorosa, ya que es captada su imagen en plena defecacií²n, vamos, cagando (tanto para los catalanes como para los «castellanos»), y colgando de su oscuro agujero la masa fecal, o como dicen en mi tierra, un mojon como un truño.

El segundo de los hechos transcurrió una madurgada, escuchando ese programa radiofonico de culto que es la Rosa de Los Vientos, en ese dí­a daban a conocer la noticia de que corrí­a por circulos cientifico ortodoxos la teorí­a que explicaba que los agujeros negros descubiertos en el centro de todas y cada una de las galaxias que componen el cosmos, no eran destructores de materia, si no todo lo contrario formaban

nuevas estrellas que regeneraban el universo.

A la vista y oido de estos dos hechos el Profesor Losko Jones, el Doctor Patillas Tanen y servidor Pajosky Mentalis, llegamos a conclusión de que debí­a existir alguna relación entre ellos que explicarí­a gran parte del misterio del cosmos.

Tras dos minutos y treinta y cinco segundos

de reflexión al respecto, convinimos en que si en el agujero negro estelar se hundí­an las estrellas para regenerarse, el «agujero negro» anal ponia fin a la larga cadena alimentaria para proveer a la tierra de nuevos nutrientes con los que comenzar de nuevo el ciclo ya que como todos sabemos la «mierda» de los animales, con perdon, es uno de los mejores abonos para plantas, vegetales y otros entes coprofagos que sutentaran los nichos más elevados de la cadena alimentaria.

De nuevo se establecí­a como cierta la teorí­a milenaria de que lo que hay en el cielo se refleja en el suelo, y que dió lugar a la alineacion de determinados monumentos desde la mas lejana antigí¼edad, como las piramides de Egipto (imitando el Cinturon de Orión), las catedrales goticas de Gabacholandia ,actualmente mas conocida como La France (imitando la constelación de Virgo), o el mismisimo Camiño do Santiago (imitando la Ví­a Lactea)

De este modo, desde la noche de los tiempos, el hombre ha querido asi estar cerca de la boveda celeste recreandola en la tierra, y no era consciente de que en su propia anatomí­a tenia el mayor de los misterios celestiales, el misterio de los agujeros negros, y que una vez mas la Ciencia Infusa, a traves del CSI (Center of Science Infuse) revela a la Humanidad los grandes misterios que quedan por descubrir.