Desde Platón y Aristóteles, hasta nuestros dí­as, pasando por Tomás de Aquino, Agustí­n de Hipona,  Emmanuel Kant, Frederic Nieztche, y tantos otros, la Historí­a ha estado plagada de mentes eminentes, lucidas y precursoras de cada época, que han conseguido con sus escritos e ideas transfomar la sociedad hasta ser lo que somos. ¿Pero actualmente, en nuestros dí­as, dónde están los filosofos?

La teorí­a que sustentamos desde el CSI (Center of  Science Infuse), es que los actuales filósofos yacen en un estado de letargo anual, despertando cada primavera con motivo de las fiestas de Carnestolendas (Joe, los Carnavales, a ver si vemos menos televisión y leemos más). Nos referimos a esos letritas de Tanguillos, Chirigotas, Cuartetos y Coros, que con motivo de Carnestolendas (si, Carnaval) se suben a los teatros y recorren las calles de nuestras ciudades cantando sus crí­ticas, consideraciones, y sentimientos ante la realidad actual de la sociedad. Aunque en la mayorí­a de las ciudades de nuestro suelo patrio, se dan estos personajes, han destacado en las últimas decadas los que tienen su sede en «Caí­» (La antigua Gadir romana, leche, Cadiz). Personajes como «El Selu», Paco Alba, Antonio Martin, etc, etc. cada año nos deleitan con sus letras llenas de contenido satirico-critico-comico-festivo, pero cargadas de crí­tica social acida, que nos dan que pensar en quienes somos, que hacemos y donde caminamos.

Pero, para acabar de convencernos hagamos un ejercicio de reflexion:

Quien ha leido integramente la Teoria de las Ideas de Platón, o la Critica de la Razon Pura de Kant, o la idea de Superhombre de Nieztche. Reconozcamoslo, nadie, lo que sabemos es por los resumenes, o lo que nos han explicado en clase o algún amigo a quien despues de darnos una disertación sobre estos temas, automaticamente lo hemos pasado  la categorí­a de «coñazo» y nos lanzamos con desenfreno a la ardua labor de buscar tropecientas excusas para no volver a salir con él.

En cambio cuando escuchas una de las obras musicadas por estos nuevos filósofos, al menos el estribillo se nos queda grabado en el ultimo rincon de nuestras neuronas, y es que ademas las palabras van acompañadas de sones musicales pegadizos que hacen más agradable su comprensión. ¿os imaginais acaso la Critica de la Razón Pura de Kant musicada?. Vamos no «pega», ni con la marcha fúnebre de Mozart.

No seias «muermos», y visitar «Cai» por Carnestolendas.