Háblase estos dí­as del temporal que está azotando al norte la pene-í­nsula ibérica. La llegada de un ciclón con vientos de hasta 150 km/h está provocando grandes despeinados, retroapertura de paraguas, fruncimiento de ceños y molestos ojuelos causados por diminutos objetos incisocontusos.

Hoy, en Sandeces.NeT, veremos cuáles son las causas que provocan la formación de estos fenómenos naturales.

La atmósfera, que es la capa más externa del planeta, está formada por un montón de aire, nubes, aviones y bolsas de plástico en suspensión, siento estas últimas, tras el hidrógeno, el componente más abundante en la atmósfera. En menor medida, podemos encontrar otros compuestos, como hojas en suspensión, ciertos seres vivos como aves o insectos y en algunas épocas del año (en los meses con ‘r’) una variante aérea de compresa, denominada compresa con alas.

Esta argamasa de componentes suele coexistir en armoní­a total la mayor parte del tiempo. En contadas ocasiones a lo largo del año, los componentes mayoritarios confluyen en una misma zona provocando alteraciones en el equilibrio de la atmósfera.

Mientras que la masa de aire caliente sube, las bolsas, hojas y objetos incisocontusos se resisten a este movimiento y movidos por la rabia comienzas a desplazarse en dirección verticoblicua y sentido descendente. Este movimiento de resistencia provoca un gran choque en el desplazamiento por lonchas del aire, que a su vez aumenta su velocidad y aleatoriedad de movimiento, provocando enormes corrientes de aire dirigidas, normalmente hacia objetos atrayentes, llamados paraguas. Normalmente, tras conseguir retroabrir dichos objetos, el aire cesa su movimiento repentinamente o en algún caso cambia su dirección volviendo a las partes más altas de la troposfera.

En lí­neas generales, y siempre desde bases heterocientí­ficoinfusas, estos son los factores que provocan tal fenómeno. Como veis, en la naturaleza el más mí­nimo movimiento de una bolsa en suspensión puede provocar grandes cambios en extensas zonas del planeta. Desde el CSI denominamos a este proceso el Efecto Polilla.