Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros…..

Andaban el Pepe y la Mari de excursión, cuando al pasar por el término municipal de Utrera (región al Sureste del Guadalquivir),  Marí­a sintió los dolores previos al parto, ya que su estado actual de gestación habí­a superado las cuarenta semanas, y en la última ecografí­a que le hicieron a Mari, se anunciaba el feliz desenlace como inminente. Preguntaron a una pareja de la Benemerita, donde pudieran y/o/u pudiesen encontrar establecimiento hospitalario cercano para el alumbramiento, llevandoles en el Nissan Patrol al Hospital Universitario de Belen de las Torres, pedaní­a cercana a Utrera que contaba con un ambulatorio con habitaciones individuales y Servicio de Pediatrí­a Geriatrica. Siendo este lugar de su agrado procedieron a registrar el ingreso, pasando Marí­a directamente al paritorio, ya que la cabeza del aún nonato, asomaba por el canal inguinal.

Tras veinte o veinticinco minutos de arduos empujones y dolores, nació un varon, de raza caucásica, con 32 centimetros, y 3 kilos 400 gramos de peso, que fue inscrito en el Juzgado de Paz de Belen de las Torres, pedaní­a de Utrera, con el nombre de Txus, en honor al abuelo paterno de Pepe, que fue natural de Barakaldo.

A los pocos minutos, apareció en la habitación donde Pepe y Mari disfrutaban en la contemplación de su recien nacido vastago, el íngel del Señor (que seguimos sin saber si es el Señor de la Sexta, Telecinco o Antena 3), para

exigir el cumplimiento de los pactos contractuales establecidos en la Anunciación.