Continuamos en nuestro breve goteo estival ilustrando sobre la grandeza de los astros de nuestro sistema solar.

Hoy toca el turno de Mercurio, cuerpo planetario más cercano al Sol.

Mercurio es un planeta lí­quido, más bien viscoso, de color grisáceo (plateado en ocasiones) y con la peculiar caracterí­stica de desplazarse verticalmente por un tubo de ví­drio al más mí­nimo incremento de la temperatura solar. De ahí­, la importancia, según algún creacionista, de este astro, pues actuarí­a como controlador de las emanaciones calóricas del Sol, protegiendo nuestro geocéntrico planeta.

Si composición, como su nombre indica consta de un 100% de mercurio puro (Hg).

Su origen data de finales de un Universo, principios del siguiente. Se atribuye su formación a la exportación incontrolada de mercurio puro por parte de los alemanes, con Fahrenheit a la cabeza.

Su órbita es completamente orbital, hecho muy repetido en en sistema solar, aunque no en todas las ocasiones.

Su utilidad no está del todo clara, salvo la aplicación propuesta por los creacionistas, así­ pues, podemos considerarlo como un planetoide despreciable totalmente.