Este es el último de los Gases Nobles objeto de este estudio, el Radón apareció por casualidad, cuando en el siglo XIX (siglo equis, palote, equis), el cientí­fico y músico Radomiro Valcarcer de Ulloa y Aristegui, estaba ensayando al piano, en un local de alterne el septimino de Ludwig Von Beethoven, para ser interpretado posteriormente en la Schola di Música di Camera de la muy noble y leal Villa de Miguelturra, cuando por azar y/o/u casualidad, el barman del local, Ramón Perez de Vazquez y Malasaña, rompió uno de los vasos de whisky que estaba limpiando, a la vez que sintonizaba en el aparato de radio la emisora Onda Ravioli. En ese justo momento Radomiro Valcarcer de Ulloa y Aristegui, («Rad» para los í­ntimos), observo como del aparato de radio que manejaba Ramón Perez de Vazquez y Malasaña, («On» para los í­ntimos), salia una especie de emanación vaporea y/o/u etérea que nadie antes habí­a visto jamas.

Como ambos individuos pugnaran y/o/u pugnasen por atribuirse el descubrimiento de dicho gas, fue don Gaspar Maria de Muñoz y Tirado, a la sazón notario real colegiado con el nº 187 del Ilustre colegio de notarios de Sansueña, quien mediante una decisión salomónica impuso el nombre a este gas juntando los nombres coloquiales de ambos personajes «Rad» y «On» = Radón.

Lo mas destacado de este gas es precisamente la historia de su descubrimiento, ya que desde ese dia no se ha vuelto a observar ninguna muestra de este elemento, por lo que en la actualidad nadie sabe de sus propiedades ni de sus usos, ya que para poder volver a sintetizarlo habria que volver a sintonizar Onda Ravioli, emisora dedicada a los amantes de la colombofilia y que desapareció en los primeros años del siglo XX (siglo equis, equis), aun consevamos en el CSI la partitura original del septimino de Ludwig Von Beethoven, y si algún dí­a vuelve a emitir Onda Ravioli, intentaremos de nuevo sintetizar el gas Radón.

(Nota: la imagen nos muestra a Don Radomiro Valcarcer de Ulloa y Aristegui (en el centro), Don Ramón Perez de Vazquez y Malasaña (a la izquierda de la imagen) y un cliente del local (el calvo a la derecha), junto al aparato de radio que emitió las emanaciones de gas Radon. Nuestro agradecimiento a Doña Constanza Lopez de Pardillo y Otras Yerbas, dueña del local y autora de la instantanea)