En mi ultimo capitulo sobre mi presentación os contare como adquirí­ mi formación filosófico-ético-moral.

En primer lugar, pues fue mi primera opción, acudí­ a un santuario budista en las altas cumbres del Tibet, pero al llegar allí­ me lleve una profunda decepción, un monje afable, simpático, a la vez que cordial, me informo que carecí­an de plazas en formación hasta el mes de Octubre del año 2.074, ¡yo no podí­a esperar tanto!. Así­ que cogi carretera y manta e hice lo propio en un monasterio sintoí­sta en la cumbre sagrada del monte Fujiyama, ¡cinco cuartas partes de lo mismo, overbooking! Mis opciones se estaban agotando, ya casi me estaba haciendo a la idea de que todo mi conocimiento teórico practico adquirido no tendrí­a las normas morales que constituyen el principio rector de todo el saber de la ciencia infusa, cuando por indicación de una amiga swuahiri, fui admitido como huésped en un burdel de Antofagasta, en el altiplano venezolano. Sus “putas” que así­ se llaman las mujeres que en tan sagrado lugar moran (palabra que proviene del verbo irregular latino “puto, putas, putare, putavi, putatum, que significa «aparentar tener el aspecto de una patata» *léase nota al final del texto), me enseñaron (además de unos atributos femeninos dignos de la mismí­sima Venus Afrodita) uno de los principios sofrologicos mas importantes de mi vida, el de la igualdad social. Cada vez que llegaban las tradicionales y emotivas fiestas navideñas se preguntaban unas a otras: ¿Y tú, este año, que les vas a pedir a los Reyes?, contestando una tras otra siempre la misma respuesta: Pues lo mismo que a todo el mundo 60 leuros y la cama. ¡Cuanta igualdad de trato sin importar el linaje, cuna, o estrato social!

Otro de principios morales que aprendí­ de tan sabias mujeres fue el de la humildad y modestia, aunque por todo el mundo era conocido que sabí­an griego y francés, jamás las oí­ pronunciar una sola palabra en esos idiomas, se ve que no querí­an alardear de sus saberes.

Por último desde hace ya bastantes años pertenezco a una secta de saber y conocimiento, (aunque ya mas que secta somos horda) de Los Rosaventeros, seguidores del programa de radio del insigne Juan Antonio Cebrian, y cuya voz nos recuerda cada fin de semana su sucesor Bruno Cardeñosa.

Poco después, sobre todo porque ya tenia una fama adquirida por mis colaboraciones con la NASA, ingresé en el CSI (Center Science Infuse) de Villaviciosa del Orgasmo, del que actualmente soy director de actos taciturnos, especialista en ballenas barbudas del Cretacico medio-inferior y profesor de la ONU (Oblongi Nacional University) de Retuerta del Bullaque (Wyoming). Aquí­ fue donde conoci al profesor Losko Jones, sabio eminente, especialista en variadas y apocalipticas materias de Ciencia Infusa, con el me une una gran amistad.

* Nota: De ahí­ viene que a los que se llaman José se les conozca por el apelativo de Pepe, iniciales de Pater Putativus. Años despues y debido a la exarcebada tendencia degenerativa de las lenguas muertas (debido a que nacieron a las orillas del Mar Muerto), estas iniciales han adquirido una nueva acepcion: P.P. Partitus Popularis.