Hoy os voy a contar como fui llamado por la NASA para colaborar con sus más avezados cientificos a resolver un problema que detectaron en su transbordador Discovey.

Pues bien una apacible madrugada primaveral, a eso de las ocho de la tarde, andaba yo en plena excursión domingueroeroticofestiva allá por los Cerros de Ubeda, practicando mi deporte favorito, el zapping (que como todo el mundo sabe consiste en ahuyentar gatos mediante la tí­pica a la vez que tópica expresión: ¡Zaaaaapeeee, Gaaato), cuando fui requerido para presentarme urgente e inexcusablemente en la central de la NASA (inicales de National Agency Space of Alcaudete).

Personandome rapidamente a los ocho dias de haber recibido la notificación, me explicaron cual era el problema que «traia a mal parir» a los notables cientificos, tecnicos e ingenieros agronomos de este organismo.

Se trataba de que habian detectado que durante la reentrada de la nave en la atmosfera terrestre tras una misión espacial, se desprendian las placas ceramicas del aseo de los astronautas, y no sabian que hacer para resolver tan incomodo a la vez que inapetente problema tecnico.

Despues de una rapido reconocimiento visual del limpiaparabrisas izquierdo de la nave llegue a la siguiente conclusion: Se trataba de un problema que respondia plenamente a los postulados del Teorema de Pajosky, que habia desarrollado yo mismo personalmente, tan solo hacia unos minutos.

Este teorema se enunciaba del siguiente modo: «el 50% de toda cantidad (n) se corresponde justamente con la mitad de esa misma cantidad (n)».

Entrando en mas detalle en el analisis de la nave, pude observar como, efectivamente, el 50% de los tornillos que sustentaban las farolas del casco historico de Badajoz, se correspondian exactamente con la mitad de los tornillos de sustentaban las placas ceramicas del aseo al casco de la nave. (recuerdese el Teorema de Pajosky), pero ademas se daba la circunstancia de que el 125% de estos tornillos eran del tipo Allen DIN 933 8.8.

Habia logrado identificar el problema, pero la solución seguí­a resistiendoseme, ya que tras varios y absurdos intentos volvian a desprenderse las placas ceramicas.

De este modo, me tuve que emplear a fondo, con todo mi saber en Ciencia Infusa, y para ello tuve que desarrollar otro de mis afamados teoremas, el Teorema de la Pastilla de Doble Caldo de Carne Starlux, y que se enuncia del siguiente modo y/o/u manera:

» Todo elemento de fijación helicoidal que no pueda ser apretado por medio de un mecanismo electromecanico, habrá de apretarse por un chicarron del Norte harto de cocido montañes, siempre y cuando la fortaleza de su esfinter anal, impida expeler ventosidades que reduzcan notoriamente su potencia motriz».

Bien, a estas alturas teniamos detectado el problema y postulado una teoria para su solucion, solo quedaba encontrar alguien capaz de cumplir con la segunda parte de la ecuación, es decir localizar un chicarron del Norte harto de cocido montañes, siempre y cuando la fortaleza de su esfinter anal, impida expeler ventosidades que reduzca su potencia motriz, para ello nos fuimos a un casting de OT, y todos aquellos que fueron desechados por el jurado, los sometiamos a duras pruebas, solo uno cumplió los requisitos, un sevillano de Triana llamado Pisha Quiyo Comostas.

Pero como una cosa es la teoria y otra la practica vimos con desanimo, que a pesar de la integridad de su esfinter, sufria ligeras perdidas de orina al realizar el apriete.

¿Otro problema añadido?, ni mucho menos, para ello diseñe el metodo Indasec, que consistia en introducir un pequeño cateter en su uretra y asi aprovechar esta perdida de orina como liquido refrigerante para el motor de cuatro tiempos turboalimentado que propulsaba la nave.

La NASA agradecio mis servicios prestados con un bocadillo de Fuet de Olot, y la firme promesa de que jamas volverí­an a llamarme para que les ayudara en sus proyectos.